viernes, 31 de marzo de 2017

pequeño homenaje a las personas grandes

en tono glorifuertesco
...

El niño que anida dentro de mí,
a este paso
me va a delatar,

si respondo que
bien
cuando preguntan
¿qué tal?

y él sólo quiere gritar.

...

Toi qui sèmes des paratonnerr's à foison
Que n'en as-tu planté sur ta propre maison?



sábado, 25 de marzo de 2017

los dones (cosas en minúscula)

ésto de pronto
se pone serio.

tener que afeitarme.
ser medio sordo.
entender como civilizado
que anochezca a las ocho.
empezar a odiar el jamón de york.

con destino,
sin billete.
pensar en comprarme un san cucufato.
soñar que me despierto
en lo poco que duermo
y que hace sol.

escribir aquí
un verso que disipe la tensión.

when the bee stings

en fin.

ahora llueve.
ojalá me doliera una rodilla.

martes, 21 de marzo de 2017

Poema injurioso

Día Mundial de la poesía.
Joder. Hoy sí.
Viene con lo más bonito del mundo. La alergia (digo primavera).
Me llevan hirviendo los sesos desde hace rato
y agarro de esta mierda
de cielo
un poema
y otro.
Nada.
Dan vueltas. Los cruzo.
Los "contrapunteo"
(si a la RAE le vale almóndiga...)
Nada. No.
Volviendo digo
¡Qué cojones!
¿La poesía?
¿A qué cursi se le ha ocurrido cruzarlo
con el equinoccio?
¿Y a quién le importa?
Que cojan el día éste
y lo hagan
Día Mundial del cachopo
Día Mundial del "me gusta" en Facebook
Día Mundial de la quinta cerveza.
Como decía Krahe
"hablamos otro idioma".
Quiero ser Jodorowsky
O redactor de Cultura Inquieta.
La madre que los parió.

lunes, 20 de marzo de 2017

Estilo

Ahora que nadie me ve.

Ceno en un tupper,
con un tenedor de plata.

Microcosmos XI

12 de marzo de 2017

Doble Haiku

Rojísimas flores de camelia.
La polirritmia de paseantes en el parque.
Mirar, eterna forma del andar.

domingo, 19 de marzo de 2017

Primo Vere

9 de marzo de 2017

Mañana
veinticinco grados Celsius.
No sé qué jersey ponerme.
No quiero planchar. No creo en planchar.
"Siempre un poeta canta entre los muertos"
Y yo sólo balbuceo obviedades.

A Donostia

6 de marzo de 2017

Ciudad pequeña, que
como un niño se enfada, porque ya es globalizadamente grande.
De conocerte tanto, 
o tus buenas partes,
a veces me aburres.
Porque salgo para perderme,
y aunque quiera
sé adónde voy (y no sé qué responder).
Me quedan de ti los lugares malos,
en los que nunca he entrado,
porque a menos que los gentrifiques
serán aburridos o no estarán a la altura
de tus partes buenas.
Entonces prefiero explorar otras ciudades,
o los pueblos,
de tus alrededores (o también lejanos),
perderme en fábricas en ruinas
o en valles angostos,
con tal de que no tengan un horizonte
oscuro del mar nocturno.
Perdóname, porque cuando sé a dónde quiero ir,
me muestras de vez en cuando un cielo de Delft,
o te perdono yo,
porque me paro a mirarlo.
Y si oigo tu viento
me gusta que tus puentes salpiquen de vez en cuando.
Pero al cruzarlos prefiero no mojarme.
Y si un rayo de sol me interrumpe la lectura
jamás podré enfadarme.